No lo pude evitar, este libro me dio demasiada nostalgia, ya que mi abuelita paterna se parecía mucho a la de la ilustración, sobre todo en su virtuosidad al hornear. Este libro es pequeño y sus ilustraciones coloridas y llamativas. Lo recomiendo para niños que están comenzando a leer, preescolares y quizá 1er año. Al final contiene una lista de palabras que el niño podrá leer al terminarlo. También puede servir para niños que hablan inglés y están aprendiendo español. Padres que educan en el hogar y escuelas pueden beneficiarse de él. Pensar que la autora ha escrito más de 100 libros para ayudar a leer a otros es algo que impresiona y reta... demasiado.
No esperes un libro con una trama tan cautivante o poderosa, no tiene una introducción, problemática, ni climax de la historia marcado, es más bien un pequeño libro para practicar la lectura con niños pequeños o entretenerlos describiendo las imágenes para aumentar su vocabulario. Recibí este libro para su revisión y comentar sobre él con honestidad, lo que puedo decir honestamente es que solo lo pedí por la añoranza que me hizo sentir sobre mi abuela, aprovecharé para contarle a mis hijos de ella. Cabe señalar que a mi hija, que le gusta dibujar, le gusta observar cómo los ilustradores logran las vívidas imágenes.